Marika pasa una tarde dorada de verano cumpliendo el divertido pedido de su marido: hacer que su preciado auto brille por dentro y por fuera. Lo que comienza como una tarea provocativa se convierte en horas de trabajo meticuloso, hasta que la pintura brilla y el aroma del cuero fresco llena el aire. Pero cuando sale para inspeccionar su obra, su mirada apreciativa se detiene en algo más que el auto. Un toque, un susurro y el juego cambia: la pasión se enciende y las bromas juguetonas de la pareja se funden en un abrazo profundo y hambriento que hace que valga la pena recordar todo el día.